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Ac Milan vs Liverpool Liga de Campeones 2005

Local: 
AC Milan
Visitante: 
Liverpool
Resultado: 
3-3 (2-3 en los penaltis)
Final Liga de Campeones (Europa) 2004/2005
25/05/2005, Estadio Ataturk (Estambul), 70.000
MILAN VS LIVERPOOL FINAL LIGA DE CAMPEONES 2004/2005 MILAN (2) 3 - 3   LIVERPOOL (3) MILAN VS LIVERPOOL FINAL LIGA DE CAMPEONES 2004/2005
   
Dida Dudek
Cafu Finnan (46)
Stam Carragher
Nesta Hyypia
Maldini Traore
Gattuso (111) Xabi Alonso
Pirlo Gerrard
Seedorf (84) Luis Garcia
Kaka Riise
Shevchenko Kewell (22)
Crespo (84) Baros (84)
SUPLENTES
Abbiati Carson
Kaladze Cisse (84)
Costacurta Smicer (22)
Rui Costa (111) Hamann (46)
Tomasson (84) Josemi
Dhorasoo Nuñez
Serginho (84) Biscan
   
   
   
   
   
Entrenador: Carlo Ancelotti Entrenador: Rafael Benitez
Goles
1-0 1' Paolo Maldini  
2-0 38' Hernan Crespo  
3-0 43' Hernan Crespo  
  3-1 54' Steven Gerrard
  3-2 56' Vladimir Smicer
  3-3 59' Xabi Alonso
   
   
RESUMEN
La garra que vale una Champions.

De un partido que a priori y sobre el papel era desigualado, el Liverpool consiguió que entrara en los registros como uno de los partidos míticos del fútbol.

Los reds llevaban una ligera desventaja dada su plantilla, que aunque experimentada y metódica gracias a Benítez, no tenía una gran calidad, y eso se vio reflejado, por ejemplo, en la Premier donde no consiguieron clasificarse para la siguiente edición de la Champions.
Pero Benítez sabía lo que hacía, y no llegó a la final de casualidad, tuvo que pasar una dura fase de grupos (Mónaco, Olympiakos y Deportivo) donde acabó segundo, y eliminando en los cruces a Leverkusen, Juventus y Chelsea.
El Milan en cambio venía muy fuerte, como subcampeón del Calcio y con una plantilla que en su mayoría ya sabía lo que era ganar una Champions League. También tuvo que sobrepasar una difícil fase de grupos (Barça, Shakthar y Celtic) y unas eliminatorias dignas de finales como Manchester United, Inter y PSV, donde este último le puso las cosas muy complicadas a los de Ancelotti.
Con todo sobre la mesa, Mejuto González hizo sonar su silbato y dio comienzo a la final de la edición número 50 de la Champions.
Tan enchufado salió el Milan, que en la primera jugada, tras una falta de Traoré, sacó Pirlo una falta dentro del área, casi en la frontal, que Maldini conectó con una volea picada y le dio a su equipo una alegría, la ventaja de un gol sin haberse cumplido el primer minuto de juego.
No eran buenas noticias para el Liverpool, que con ese gol tempranero, los planes de Benítez parecieron irse al garete, y el equipo rossonero siguió su asedio, gracias a la chispa y la velocidad que daba Kakà, la buena distribución de Pirlo y la entrega de Gattuso.
El partido discurrió como un toma y daca, se hacía interesante, pero los dos equipos hacían un futbol muy vertical, rápido y sólido en defensa, pero siempre fallaba el último pase.
Por parte del Liverpool, la tónica era la misma, balones a Baros e internadas por las bandas que terminaban en nada, en cambio el Milan buscaba más el centro, pero también sin éxito para desgracia de Shevchenko y Crespo. La diferencia entre ellos dos, era la calidad de sus jugadores.
Como bien dictaminaba el guión, el partido tenía color rojo y negro, y las oportunidades del Milan empezaron a aparecer, sobre todo en los córners, donde Luis García tuvo que salvar un gol bajo los palos tras un remate de Crespo. Encima los problemas para el equipo inglés no cesaban, ya que Kewell, que volvía tras una larga lesión, tuvo que retirarse tocado para que entrara Smicer. El asedio italiano continuaba y eso gracias a que el Liverpool adelantó la línea defensiva, Shevchenko aprovechó esa oportunidad para marcar un gol que no subiría al marcador por un fuera de juego claro, tras un pase magnífico de Kakà.
Entonces llegó una de las jugadas clave del partido, que posiblemente pudo darle otro giro a la final, y fueron unas posibles manos de Nesta tras un regate de Luis García que Mejuto pitó, y eso hizo que el Milan se aprovechara en la siguiente jugada, con una conducción fenomenal de Kakà que con la ayuda de Crespo al llevarse a Traoré y dejando a Shevchenko libre de marca, el ucraniano sólo tuvo que darle el pase de la muerte a Crespo para que empujara a placer y poner una ventaja de dos goles en el marcador de Estambul.
Pocos minutos después, y con el Liverpool sin recuperarse del batacazo buscando acortar distancias, el Milan lanzó una contra que aprovechó Kakà para dar un pase magnífico de 30 metros para que la carrera de Crespo se convirtiera en el tercer gol al Milan tras picarla de primeras y ponerla por encima de Dudek.
Con 3-0 se llegó al descanso, con un Milan arrollador y haciendo un partido perfecto, que se reflejaba en el electrónico. Incluso ya decían de darle el MVP a Kakà, y todo el mundo daba como claro ganador a los de Ancelotti, ya que nadie esperaba mucho del Liverpool, que debería espabilar muchísimo para meter el miedo en el cuerpo a los italianos.
No sabemos que pasó en el vestuario, ni qué dijo Benítez, pero tras la sustitución de Hyypia por Hamann y cambiando el 4-4-1-1 por un 3-4-1-1, el Liverpool se vio algo más volcado, tanto que, en el minuto 54, Riise colgó un balón al área, para que Gerrard, libre de marca, marcara a placer con un cabezazo colocado al palo largo en el que Dida no pudo hacer nada.
Todos pensábamos que sería el gol del honor del Liverpool, pero nada de eso, el capitán inglés quería más y más, y animaba a sus compañeros, que se contagiaron de esa garra, rabia, y corazón.
Con los reds animados, dos minutos después, Smicer cogió un balón en la frontal y le pegó fuerte, raso, cruzado y colocado, balón que rozó Dida pero nada pudo hacer para que el marcador se moviera al 3-2. Pero los minutos locos del Liverpool no terminaron aquí, ya que en una triangulación muy buena, Baros dejó un balón perfecto en medio del área para que Gerrard sólo tuviera que empujarla, pero llegó Gattuso muy revolucionado y cometió un penal que fue muy protestado por los milanistas, lógicamente. Nadie se lo podía creer, mientras Xabi Alonso ponía el balón en el punto fatídico, todos nos llevábamos las manos a la cabeza al pensar que el Liverpool, inferior en todo, podía empatar un partido en tan sólo 6 minutos.
El tolosarra se dispuso a lanzar la pena máxima e hizo que se nos cortara el aliento durante un segundo, ya que Dida consiguió pararlo, pero sólo duró eso, un segundo, ya que él mismo capturó el rechace y lo convirtió en lo que nadie imaginaba, el empate.
Los ingleses estaban eufóricos, no se lo creían, y aprovecharon para seguir acechando la portería de Dida, pero sin mucho más peligro. El Milan tampoco tiraba la toalla y tuvo una oportunidad clara por parte de Seedorf para volver a ponerse por delante. Con los ánimos más calmados tras el empate, los equipos, llevados por el miedo a perder, decidieron enfriar el partido y llegaron el final del partido con el espectacular 3-3.
La prórroga llevó el mismo sentido que los minutos finales de la segunda parte, y añadido además el cansancio acumulado de los dos equipos, por lo que aparte de un par de ocasiones por parte de los dos equipos, no tuvo mucha miga.
Por fin se llegó a la lotería de los penals, la que buscaba, sobre todo, el Milan, y aún no sabemos por qué, visto lo visto, ya que Serginho y Pirlo fallaron clamorosamente los dos primeros lanzamientos. En cambio Hamann y Cissé se encargaron de realizar sus lanzamientos homónimos, pero no acertó Riise en el tercer chute, que adivinó muy bien Dida, y Tomasson consiguió darle la primera diana a los rossoneri. En la cuarta tanda acertaron tanto Kakà, como Smicer.
Pero llegó la hora de la verdad, el turno de Shevchenko, que fue el héroe hace 2 ediciones en Old Trafford, en la misma situación consiguió batir a Buffon y darle la Copa al Milan, pero esta vez tenía a Dudek delante y el escenario era Estambul. El ucraniano puso el balón en el punto y envió el disparo al medio, haciendo que la pierna del portero polaco le diera la quinta Champions en 6 finales disputadas por los de Anfield.
Steven Gerrard, que sería proclamado mejor jugador de la final, levantó la orejona que dio por concluida una de las mejores finales de la historia de la Champions League.


Rubén Martínez Pérez.

foto: